La Adaptación Cultural en el Cine. La Naturalización

 

Ya sea en versión original subtitulada o se trate de una película doblada, a menudo observamos perplejos como esos actores norteamericanos, ingleses o de otras partes del mundo hablan de realidades, de personajes, de costumbres, típicamente españolas. Estamos hablando aquí de la adaptación cultural de una película. El traslado de las particularidades de la cultura origen a la cultura receptora. En este post trataremos de dejar de lado los conflictos en torno a si es más o menos acertado el hecho de doblar las películas. España en un país doblador por naturaleza, pero esta entrada busca plantear una doble hipótesis, que se adhiere solo al hecho del traspaso de las disonancias culturales entre el país de origen del film y los de destino. Así reflexionaremos sobre estas dos ideas:

  •   Por un lado, al doblar o subtitular una película tenemos la oportunidad, o no, de adaptar algunos conceptos que escapan política, cultural, o socialmente a los conocimientos de muchos países. Podría ser positivo para el espectador esta naturalización semántica, ya que comprende de manera total el mensaje.
  •   Por otro lado, haciendo estas adaptaciones, podemos alejarnos de la esencia o el aire que respira la película. Podemos atacar a la identidad del film y así tener la sensación de que ha sido manipulado.

 

Las adaptaciones de frases hechas, referencias a personajes desconocidos para la cultura de destino, algunas expresiones, chistes u elementos humorísticos, llevan al espectador a empatizar con la obra audiovisual. Lo que si es necesario, es realizar estudios descriptivos en muchos campos  a la hora de hacer esa adaptación. No se trata de traducir lo primero que se pase por la cabeza, aunque a veces a sí lo parezca, sobre todo con algunos ejemplos que veréis más adelante. Estos estudios serían:

 

  • Por ejemplo, las distribuidoras y los directores de montaje estudian adaptaciones anteriores del genero o estilo de la película a adaptar. Esto ayuda a dar con la tecla del éxito.
  • También se estudian los puntos comunes entre culturas y las distancias.
  • Se estudia la posición de la cultura receptora en el contexto internacional.
  • Que apertura existe en la cultura receptora. A qué tipos de presiones externas esta sometida: religiosas, de lo políticamente correcto, sociales, estilísticas…
  • Cuál es la cultura lingüística que existe en la cultura receptora.

 

Estos estudios y otros muchos ayudan al traductor, o al encargado de hacer la subtitulación (en el caso de ser exhibida en versión original), a que la obra se proyecte en las salas siendo lo más verosímiles con la realidad de cada cultura.

Unos dirán que hacer estas adaptaciones culturales modificando o cambiando las expresiones originales van en contra del humor `inteligente´  y son una `cutrez´. Otros consideran que muchas de las expresiones adaptadas están sujetas a frases de moda del momento, como el “ahora vas y lo cascas” de la película Shrek, expresiones con fecha de caducidad. Por último, no suele gustar naturalizar lugares de procedencia, como ocurre en la película de Ali G, en la que el protagonista afirma que viene de Lugo, desdibujando por completo la esencia de la película.

 

Los partidarios de la naturalización o adaptación cultural de los films consideran que en muchos casos, sobre todo en comedias, acudimos al cine a pasar un buen rato, a reírnos buscando el humor fácil, para lo cual es necesario comprender y sentir cercano aquello que nos cuentan en la gran pantalla.

 

También ven ventajosa esta adaptación los responsables del marketing del film. El poder utilizar voces de estrellas conocidas, que además añaden sus coletillas o frases, satisfacen a sus seguidores y arrastran a la gente a las salas.

 

Esta adaptación de las películas no es más que una fase más del cine. En palabras del prestigioso actor de doblaje Alejandro Ávila, en su libro El Doblaje: “el doblaje y la adaptación son una trampa”, a lo que añade que son unos más de los efectos que utiliza el cine para que su obra sea universalmente creíble. Y es que en el fondo el cine es eso, ver un relato de ficción, una historia inventada, pero que por un rato sentimos nuestra e interiorizamos. Cuanto más verosímil nos resulte quizás más efectos positivos evocará en la audiencia, ya que esta se identificará más con los actores y sus historias.

 

Lanzada la reflexión. Juzgar vosotros mismos esta serie de ejemplos que incluimos en este post. ¿Estáis de acuerdo con esta naturalización del lenguaje? ¿Preferís una traducción o subtitulación completamente literal?

 

¿Ali-G viene de Lugo?

Salem habla de Arguiñano por ejemplo.

Ted habla de “chonis”, término español.

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